A veces pasa... II
La cosa marchaba bien. Musiquita buena, unas copitas… me presentaron a un montón de gente nueva y yo veía posibilidades, sino con Lisa, con alguna de las niñas que conocí…
Pero al rato empiezo a notar unas ganas de ir al baño y no precisamente a hacer un pis…
Bueno… ya se pasara… pensé.
Bueno… pues no se paso. Es mas, notaba como en mi interior algo crecía y me pedía por salir. Intentaba no pensar en ello, a ver si por casualidad la cosa aflojaba, pero no aflojaba. Aquello poco a poco se iba haciendo mas intenso… y yo “será posible… que hago ahora…!”
Tuve que echar un vistazo a ver como estaban los baños. El de la planta baja saturado, ese era imposible. El de la planta superior con menos afluencia de público pero también con movimiento.
Y yo con mi copita en la mano, con cara de póker, sin saber como salir de aquella.
Estábamos en febrero, si fuese una meada rápida habría salido a la calle en caso de necesidad pero para eso… y a esas horas, en aquel barrio ni un bar y de todas formas ya estaría cerrado por la hora que era… el asunto había que liquidarlo dentro de la casa.
El tiempo pasaba y yo no veía la oportunidad. ¡en una fiesta los baños siempre están ocupados!
Disimuladamente me voy a la planta de arriba y me quedo cerca del baño por si en un momento que no hubiese nadie por allí, pudiese colarme.
Estaba empezando a sudar con el peloti en la mano haciendo que bailaba un poquito para distraer la mente.
En esto que dos chicas salen del baño y me digo “Que sea lo que Dios quiera, yo voy pa dentro!” cierro la puerta tras de mi, echo el pestillo, dejo el cubata en el lavabo y me siento en el trono. Las tazas del WC en Londres no son exactamente iguales a las españolas pero esta era muy similar.
Allí cayo un tronco que mas bien parecía un brazo gitano. De obra de arte. Y aunque intente ser lo mas raudo posible, como toda obra de arte lleva su tiempo realizarla, tras la puerta ya empezaba a hacerse cola.
Una de las que estaban haciendo cola era Arancha, rubita ella, muy noma pero mas macarra que los AC/DC y empieza a golpear la puerta diciendo que saliese el que estaba dentro y preguntando quien era.
Yo todavía en el trono terminando la faena le digo que soy yo y ella, ni corta ni perezosa, a voz en grito pregunta:
- ¿Miguel?, ¿No estarás cagando?
¡ La madre que la parió!! Coño…, se discreta!, Haz como que no te enteras…!
Pero pedirle discreción a Arancha era como pedirle al Atleti que ganase la Champion.
Y la tía “¿Estas cagando o no?” y yo para disimular, “No, que ya salgo, que no me encuentro bien” y ella “Tu estas cagando!!”, el cachondeo que había detrás de la puerta no era nada en comparación con el corte que yo estaba pasando…
Termino, me subo los pantalones y cuando voy a coger el escobillo y tirar de la cadena… No había escobillo!!!, ¡¡¿ Por queeeé?!!!, ¡Siempre tiene que haber escobillo!!!, ¡ Ahí había rastros que no se iban a ir con solo tirar de la cadena…!!
Aun así tire por si había suerte. Nada. Por supuesto que el rastro seguía ahí pero es que el muñeco no quería marcharse, estaba como atravesado.
Yo no sabia que hacer y mientras se llenaba la cisterna busco con que puedo eliminar la huella del crimen. Cogi lo primero que tenia a mano, un cepillo de dientes.
Cuando la cisterna se llena, vuelvo a tirar y empujo con el cepillo de dientes. Logro que el ser que he creado se cuele y aprovechando el agua que quedaba por salir limpio el arrastre. Prueba superada!. ¡Salvado!, ¿Salvado? Miro el cepillo que tenia en la mano y, definitivamente, aquello ya no servia para lavarse los dientes. ¿Qué hago con el cepillo ahora? Como tampoco tenia tiempo para lavarlo y, por supuesto, que no lo iba a devolver a su sitio, abro la ventana y arrojo el cepillo por ella que cae en el jardín.
Como era invierno y nadie salía al jardín nadie lo descubriría pero en primavera alguien encontraría el cepillo y… para entonces ya estaría muy lejos…
Ya solo quedaba el tema del aroma… pensé en coger laca pero se iba a notar y oirían el sonido del spray… para eso no había solución. Deje la ventana abierta, cogí mi cubata e intente salir con la poca dignidad que me quedaba.
Yo, que había llegado a esa fiesta con fama de lingoncete (nada mas lejos de la realidad) y que creía que tenia alguna posibilidad de dormir calentito… perdí todas mis papeletas y me dije a mi mismo:
“Anda, emborráchate que el tiempo todo lo cura…”, lo cierto es que tardaron el olvidarse y cuando estábamos de cachondeo alguien sacaba a relucir la hazaña…
Al final de la noche nos quedamos los más íntimos a dormir. Yo dormí con Lisa en su cama pero no como me había imaginado al principio de la fiesta. Me dijo bien clarito para que no hubiese dudas “Como intentes algo, duermes en el suelo”.
Ya no intente nada y me pregunte mirando al techo sin poder dormir, a quien o en que vida se la jugué a alguien para que el destino me hubiese preparado aquella.
Escrita el 9 de
Feeds RSS