La separación parte II
Con lo contento que venía ese día que había encontrado trabajo en un mejicano de freganchín (pero con comida) y lo mal que terminamos a oscuras, discutiendo y echándonos estupideces en cara…
Acordamos que, como habíamos pagado una semana de depósito y otra por adelantado, ya no pagaríamos más el piso y al finalizar esas dos semanas cada uno se marcharía donde pudiese o encontrase. Teníamos un margen de dos semanas para encontrar algo.
Lo del alquiler del piso, no es que nos fuésemos sin pagar, al fin y al cabo, ya estaba pagado con la semana por anticipado y la del depósito pero nuestro particular sheriff de Nottingham, el indio de la tienda de abajo, como desconocía nuestros planes, cada vez que nos veía nos reclamaba el alquiler y nosotros escapando cual ratas a la carrera.
Esas dos semanas no fueron de muchas risas… ya no salíamos juntos y se crearon dos bandos, Fran, Andrés y Tania por un lado y Arturo y el Pifa por otro. Yo me llevaba bien con los dos pero como no podían estar juntos lo pasaba mal.
Lo que en ese momento tenía que hacer era buscar una salida. Seguía estando la opción de volver a la residencia pero, con el coste que tenía y lo paupérrimo que estaba, entraba dentro de lo posible que no terminase bien y tuviese que volver a pedir dinero a mis padres y no me hacía mucha gracia.
Esa semana, cuando terminaba en el mejicano, me iba a ver si encontraba algo donde ganase más dinero o pudiese echarle más horas.
Preguntando, preguntando encontré la mejor solución posible.
Me fui a la central de la LHA, al final va a parecer que tengo algún interés allí, y pregunte si necesitaban personal. A los empleados les daban el alojamiento, comida y un triste sueldo para gastos, pero me vendría de perilla.
Me hicieron una entrevista para ayudante de cocina. En mi vida había trabajado de eso, lo más cerca que estuve de las cacerolas fue para fregarlas, pero como en esta vida no te puedes atascar dije que precisamente ese era mi terreno, que el roastbeef y el pudding no tenían secretos para mí, vamos que ser ayudante era bajar un escalón… Si luego descubrían que no tenia ni idea, al menos unos días estaba cubierto.
Además, si le pones interés aunque no tengas práctica, como son trabajos sencillos enseguida le coges el hilo.
El día 17 de marzo empezaba, con contrato, en la Belsize House en el 40 de Belsize Park Gardens. Una de las cosas buenas que tenía era lo cerca que quedaba de Camden, podía ir andando… bueno, era un paseo, eh? Pero es que yo cuando cojo el trotillo, me pongo, me pongo…
Hasta entonces estaría en el mejicano, se llamaba Si Señor y se encontraba en el Soho ( el que se localiza a través del Google no es en el que yo estuve). No era el mejor sitio para practicar inglés ya que no salía de la cocina y todos los empleados hablaban en español. No se aprendía nada pero, al menos, comía platos mejicanos y ganaba algo de dinero.
Ya tenia ganas de empezar de nuevo, a mí los malos rollos no me van y en esa casa algunas miradas eran dardos envenenados. Para que os hagáis una idea del mal ambiente que había, yo que por naturaleza soy optimista y que siempre veo el lado positivo a todo, escribí esto después de ver una reposición de Star Trek (no había más donde elegir) junto al Pifa:
“Y después de tantas vueltas como hemos dado aquí sigo echando de menos, cada vez mas, a ese soleado país llamado España.
La convivencia con personas a las que no conoces del todo siempre es difícil y aunque trates de limar asperezas no todo se arregla.
Estos últimos días están siendo difíciles. Los miembros de la tripulación ya no se soportan. Hemos pasado de intentar buscar soluciones a una especie de pasotismo generalizado los unos con los otros.
Ya solo pienso en el próximo lunes cuando, en cierto modo, todo cambie.
Lo que mas rabia me da es que estas personas por separado son geniales y, a pesar de los defectos individuales que todos tenemos, estoy seguro que al menos por mi parte podría estar con todos y cada uno.
No sé lo que ellos pensaran de mí pero creo, o por lo menos es lo que deseo, que todos me recordarán de forma positiva.
He intentado hacer todo lo que estaba en mi mano para intentar unirlos. Me han contado por separado lo que opinan de los demás y creo que soy el que mejor sabe lo que sienten los unos por los otros.
Me da pena que ahora que llega el final de nuestra relación el sentimiento no sea de tristeza por la separación sino de alegría por dejar atrás los problemas.
Aun me quedan unos meses aquí. Espero que sean como los primeros, cuando llegue. Londres es gris, ya no veo brillo en la ciudad pero se que continua allí y espero volver a encontrarlo”.
Esto lo escribí dos días antes de mudarme y repito, después de ver Star Trek con una ayudita del Pifa…. Afortunadamente volví a encontrar el brillo. Londres siempre da nuevas oportunidades al que no se rinde.
En breve comenzaría otra etapa, un nuevo trabajo, nueva gente, nuevos problemas y conocería a una persona muy especial… Lo mejor de Londres, siempre lo digo, son las personas que conoces. Y, aunque en ocasiones, las cosas se tuercen siempre hay que mirar hacia delante.
En Londres, como en la vida hay momentos en los que se pasa mal, momentos en los que el desanimo te invade y te preguntas ¿Qué hago yo aquí?, esos momentos los tenemos todos pero si los superas te harás mas fuerte y volverás a tener experiencias que compartir e historias que contar.
Escrita el 29 de
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