Mujeres, ¿Quien las entiende? parte II
Solo había que cocer la pasta, imaginaos los perolos para más de cien personas, y abrir unas latas enormes donde ya estaba la salsa preparada y calentarla. De postre fruta.
Estaba yo a lo mío y serian las seis de la tarde, la cena comenzaba a la siete, cuando aparece Carmen buscando guerra. En la cocina estábamos solos pues tanto las francesas que servían la comida como Eric, el kitchen porter, no empezaban hasta las siete.
Los macarrones en los perolos y Carmen y yo que empezamos en la cocina como en “El cartero siempre llama dos veces” pero con menos harina.
Mientras estábamos al tema yo pensaba “Veras como venga el Jinkly la que me va a caer, a mi si me van a dar pero bien…”
Yo notaba que Carmen estaba un poco “acelerada” por no decir viciosilla. Pero a mi me parecía bien, no le iba a poner puertas al campo, libertad de expresión…!!
Pero cuando ya estaba yo a punto de caramelo coge la tía y me dice al oído “Quiero que te corras en los macarrones”
Me cago en la leche que me han dao!! Sin poder creer que fuese en serio le digo “¿Qué?!”, y coge y me lo repite pero sin ponerse ni colora. Y yo que no daba crédito, “Pero, ¿Qué me estas diciendo?, ¿por qué?” y responde “Porque me pondría muy cachonda ver a la gente comiéndoselos”
¡¡ Pero que lo decía en serio!!, Que esa mirada no era como cuando estas de coña!!
Yo me hice el sueco y seguí a lo tradicional, que aun así de tradicional tenia poco pero al menos cada cosa en su sitio, pensando, “¡Esta tía es una sicópata, que si tiene ántrax lo espolvorea en los macarrones como si fuese queso rayado!!” yo no podía alucinar más, terminamos y la cosa quedo ahí.
Esta historia es un clásico entre mis amigos y Carmen fue por siempre jamás Carmen la de los macarrones.
Aunque seguimos hablándonos ya no volvimos a liarnos, entre otras cosas, porque conocí a Isabel.
A la vuelta a España quedamos un par de veces, claro que nunca la invite a cenar en un italiano…
Y hablando de Isabel.
¿Verdad que a todo el mundo le gusta esa sensación cuando conoces a alguien y piensas que puede ser una persona especial?
A las chicas le aflora ese puntito romántico, ¿Cómo será? ¿será atento, educado…?, ¿le gustare?, ¿voy bien vestida, le gustara mi pelo…?
Y los tíos siempre un poco mas simples, ¿me la tirare?, ¿Cuántas peonás tendré que echar?
Bueno, bueno… menos lobos… al final, con el paso de los años, superados los 32, ni las niñas esperan el príncipe azul y los tíos ya sabemos si habrá tema o no a la media hora…
Pero, independientemente de esto, que es un poco en broma, lo que si es verdad es que la sensación del principio a todos nos gusta.
Un día me llamo Raquel y me dijo que en su habitación iban a hacer una fiesta, nada espectacular, pero si quería me pasase.
Raquel, de Bilbao, era una chica encantadora. Si todavía no la he nombrado es porque era muy sencilla y discreta. Tenía novio en España pero le gustaba mi antiguo compañero Matthew. Un día casi se lían pero Matt que para algunas cosas era un desastre, cuando Raquel se decidió, que le llevo su tiempo, y ya estaban solos en la habitación, Matt le pregunto que si lo tenia claro, que si no se iba a acordar de su novio y rarezas similares…
Total, que cuando ya tenia a Raquel en el bote él solito la sacó. A ella le entraron lo remordimientos y ya no paso nada. Hay Matt… que a veces no se puede ser tan bueno…
Raquel, que estoy convencido de que llevaba ropa interior de Cacharel (esto era una broma entre nosotros por que un día… bah, no lo voy a contar que seguro que si se entera se pondría rojo bermellón… veis como aprendí colores…!)
Como decía, Raquel siempre daba buenos consejos desde el punto de vista femenino y un día me dio una lección que todavía me aplico hoy. Ya la contare. Ahora vamos a la fiesta!!
La habitación de la fiesta era triple y la compartían una inglesa, una francesa y Raquel. Como el chiste pero en chicas.
Al llegar salude a los conocidos. Allí estaba Nino, Nacho en valenciano que era súper gracioso porque tenía frenillo y hablaba como los patos, Paolo y más gente y luego me fueron presentando a los nuevos.
Raquel me presentó a una señorita que estaba un poco retirada, como tímida y muy guapa. Era Isabel. No hacia ni una semana que había llegado a Londres y por tanto a la residencia pero a través de una compañera francesa de habitación ya tenia trabajo en una panadería-pastelería en Chelsea.
Desde el momento en que la ví me cautivo. Tenía que conquistarla sin que lo pareciese. En una fiesta a una chica guapa acuden los borrachos desinhibidos de su timidez como moscas. Bien, tenía que ser diferente, me tome solo una cerveza para mantener la mente lúcida.
Tenia que hacer que me conociese pero sin parecer que estaba echando un curriculum. Como me dijo que era de Zaragoza y muchos maños veranean en Salou le entre por ahí. Yo llevaba desde los 15 años veraneando en Salou y conocía el terreno perfectamente. Eso ya me daba cancha para que me hablase de ella, de los lugares que frecuentaba y así hacerme una idea de sus gustos y aficiones. Todo lo que decía encajaba en mi esquema de “si sigues así, me enamoras”
Pasamos un buen rato y nos reímos un montón. Con ella delante no tenía ojos para otra. El tiempo se pasaba volando y a mi a cada instante me atraía más. Al principio estaba un poco nervioso pero al final ya no había ni estrategia a seguir ni planes de acción.
Estaba cómodo con ella, disfrutaba escuchando sus historias. No oía la música, ni la gente, ni las risas a mi alrededor, solo a ella contándome porque había decidido ir a Londres.
Cuando mejor lo estábamos pasando dijo que ya era tarde y que al día siguiente tenía que levantarse temprano. Nos despedimos y me quede con esa sensación de que me había enganchado.
Por Raquel supe alguna cosa más de ella y de nuevo la convertí en mi confidente.
Como Isabel se fue ya pude centrarme en la fiesta y tomarme otra cervecita que ya apetecía y luego otra… y otra…
En una historia anterior ya comente que a veces los tíos nos liamos con tías que no nos gustan, verdad? Y también dije que en ocasiones yo mismo he cometido ese error, no? Aquel día cometí ese error otra vez.
La inglesa compañera de Raquel empezó a tontear. No tengo ni idea de porque pues ya la conocía y siempre había pasado de mi. Y yo de ella, que ya digo que no me gustaba…
Luego, atando cabos, creo que debió ser porque me vio muy acaramelado con Isabel y lo mismo pensó “Se va a enterar esta pava sosa de la nueva…”, esto es la traducción de lo que podía pensar en ingles su mente inglesa hija de Nelson!!
La verdad es que no tengo ni idea y la culpa no fue suya sino mía y de mi endeble voluntad.
Cuando ya quedaban cuatro gatos en la fiesta, ella que lanza el ataque de la cobra y yo que me dejo cazar. Empezamos con el típico besuqueo de rincón y discreta aproximación de mano derecha masculina a glúteo izquierdo femenino. La fiesta se acaba y cada uno a su habitación y la inglesa que me dice si me quiero quedar a dormir. ¿Pero bueno? ¿Qué llevo seis meses en Londres, casi me vuelve a crecer la virginidad y ahora todo seguido? ¡Si estaba en racha no seria yo el que dejase pasar la oportunidad!
Para ser sincero, en ese momento ni me acordaba de Isabel y eso que la británica ni me gustaba (para que os hagáis una idea de cómo somos…)
Total, que nos mentemos en su cama y con mucho respeto, pues Raquel y la francesa estaban acostadas, empiezo los preliminares pero al segundo roce me para y me dice que no. Me lo dijo en ingles y en español moviendo un dedito: “no, no…”
Vamos a ver en que parte me he perdido:
Es ella quien tontea conmigo.
Es ella quien se enrolla conmigo.
Es ella quien me dice que me quede a dormir.
Y ahora es ella quien me dice que no, no…
¿Pues no resulta que solo quería que me quedase a dormir con ella? ¡Eso se dice antes!, ¡Las cosas claritas! Vamos que si no llega a ser su habitación de allí que la echo. Si ya me parecía a mi raro que con sus compañeras al lado quisiese tema pero pensé “nada, que la muchacha es un poco morbosilla”.
Y eso fue todo, no paso nada pero al menos no dormí en el suelo de la habitación de Nino. Por otro lado en el desayuno del día siguiente los rumores corrieron como la pólvora.
Yo no podía bajar a desayunar y espere a que Raquel me subiese algo y cuando lo hizo me contó lo que decían que pasó. Como tío viril no me dejaba mal pero no era verdad y podía arruinar, antes de empezar, mi relación con Isabel. Menos mal que tenía a la francesa y a Raquel para solucionar el entuerto.
Aquí las chicas pueden decir que si no paso nada no fue por mí sino porque la inglesa no quiso, que si la intención es lo que cuenta… dejaos de leches!! Si no hay crimen no hay castigo. Encima que no sabia como se lo tomaría Isabel, a ver si encima la perdía por nada…
Era único para meter la pata…
Y ahora os dejo que ya está bien por hoy, pero de cómo reacciono Isabel y lo que después paso lo sabréis pronto, solo hay que esperar a la siguiente historia.
Escrita el 29 de
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