En cuanto al trabajo no tuve problemas. Hasta que encontrase algo mejor volvería a repartir propaganda. Ese trabajo, otra vez propagandero e iban tres veces, que solo me duro 10 o 12 días, fue el mejor pagado que tuve. Eran 3,75 libras la hora, claro que sin contrato ni nada, pero en neto fue el salario por hora mas elevado que conseguí en Londres.
Se trataba de repartir publicidad para una empresa de telefonía móvil que se llamaba Carphone Warehouse, entonces había pocas tiendas, la mía estaba en la City y no debí hacer mal mi trabajo pues años después desembarcaron en España con le nombre de The Phonehouse y hoy día, aunque parezca mentira, no me hacen ningún descuento en teléfonos ni aunque les explique que fui casi de los fundadores… será porque encontré otro trabajo y les abandone.

Para el alojamiento tenia pensado volverme a la Holland pero cuando llame a Gloria para decírselo me dijo que ella dejaba su habitación en unos días y que podíamos hablarlo por si me la quería quedar.
La habitación de Gloria me encantaba, así que fui a hablar con sus compañeros de piso, la pareja de escoceses, que eran los que subarrendaban la habitación. Ya los conocía de haber ido a su casa a ver a Gloria en alguna ocasión y como en un mes o así se iban a mudar nos convenía a ambas partes.

Deje la Belsize a finales de abril o principios de mayo. Había durado un mes y medio en total. En ocho meses ya había pasado por el hostel de Earls Court, la Holland House en Victoria, el piso de West Kensington, el piso de East Putney y la Belsize. Ahora iba a por mi sexto alojamiento, una coqueta habitación en un piso compartido cercano a Waterloo donde solo estaría un mes aproximadamente pues los escoceses estaban a punto de abrir su propio negocio, una tienda de comestibles tipo delicatessen, que encima de la tienda tenia la vivienda y donde yo no podría ir.

Al menos aquel mes me sirvió para mejorar un poco la lengua se Shakespeare pues conviviendo con gente de habla inglesa se mejora rápido a poco que uno le ponga algo de interés.

Tuve que dejar la residencia un viernes y como Gloria no se iba hasta el lunes por a tarde, el finde, sin trabajo ni preocupaciones nos lo pasamos de fiesta-despedida. El fin de semana tuve que dormir con Gloria, en plan amigos, cosa que a Isabel no le hizo mucha gracia y eso que ellas se conocían de sobra.

El viernes fuimos al Roadhouse y el sábado Jose hizo una fiesta en su casa. Hacia un montón que no nos veíamos pues desde que entre en la Belsize con mi horario e Isabel no tenía tiempo para todo.

En aquella fiesta Isabel se mosqueo un poco conmigo. Yo acudí con Gloria y con ella y es cierto que ella solo nos conocía a Gloria y a mi y que debía haberla hecho mas caso pero es que me encontré con un montón de gente que no veía hacia tiempo y teníamos cosas que contarnos (que no se moleste ninguna pero a veces sois un poquito absorbentes).
Luego Isabel dijo que había estado tonteando toda la noche y no era verdad, era mi forma de ser, si tonteaba era sin ninguna intención. Era una fiesta, hay que ser sociable… y para remate me voy a dormir un poco chispa con Gloria.
Cuando dejamos a Isabel de morros en su residencia Gloria, la muy zorra, se partía.
Nos volvimos a la que pronto seria mi habitación y nos metemos en la cama. Empezamos a hablar de cuando nos conocimos, de Remi y la ombligo, de la fiesta del talego, talego… y entre risas le pregunto:
-Oye, tu crees que si yo no hubiese estado liado con Carmen (la ombligo) y tu con Remi nos hubiésemos liado nosotros?
Aquí la sonrisa empezó a desaparecer de nuestras caras y responde:
- Yo creo que si, no?
Aquí ya no había ninguna sonrisa, lo que había empezado como una pregunta inocente había cambiado de cariz.
- Yo por mi sí.
Silencio. Mirada a los ojos. Cada segundo que pasaba era una eternidad… en esos instantes se te pasan por la cabeza imágenes de pasión, placer, llanto, arrepentimiento, son unos segundos cruciales.
El diablillo malo a un lado me dice “¡Lánzate! La tienes a huevo!” y el angelito en el otro hombro “No hagas tonterías, no estropees una amistad y jodas (era un angelito malhablado) lo de Isabel”
Para joder lo mío con Isabel primero debía enterarse y estaba claro que yo no se lo iba a decir. Luego estaba la parte del remordimiento. Con 24 años, hormonas revolucionadas en cantidades industriales y un sentimiento de fidelidad todavía no muy definido la decisión no era fácil.
A los cinco segundos de mirada silenciosa paso el momento y dije algo profundo como:
- Bueno… en fin. (Suspiro)
- Sí… (Arqueo de cejas).
Y el diablillo cabreado como él solo “¡Maricon!” y el angelito bueno “Has hecho lo correcto”, le metí una leche al angelito tocapelotas que lo estampe contra la pared.

En ese momento pensé que tomaba la decisión adecuada, meses después pensé que tome la errónea. Hoy no se si fue la adecuada o no, solo fue la que tomé.

El día que Gloria se volvió a España la acompañe al aeropuerto. Salía desde Heathrow y yo tenia un truco para pagar muy poco cuando iba a ese aeropuerto a buscar o a acompañar a alguien. Lo hacia de la siguiente manera:
Pongamos que voy a buscar a alguien. Tenía mi travel card zona 1 y 2. Me montaba en zona 1 sin adquirir la extensión hasta el aeropuerto y me bajaba una o dos paradas antes de llegar. Como no había tornos en esas salidas no tienes que introducir nada y sales tranquilamente. Si hay taquillera esperas dos minutos en la calle, vuelves a entrar y compras un ticket sencillo a Heathrow. Si no hay taquillera lo compras en la maquina y vuelves al metro.

A la vuelta solo adquieres un single hasta un par de paradas después del aeropuerto, luego con el travel card que tenía salía en zona 1.
Te ahorrabas algo de pasta pues salía mas barato que las extensiones hasta el aeropuerto. No se si hoy se podrá hacer pero a mi me funcionaba.

Gloria se marcho y durante un tiempo perdí una amiga, ya volveríamos a vernos en Madrid. Me quede con su habitación y un pendiente que me regalo y que todavía guardo.

Aquella fue la primera y ultima habitación que tuve para mi solo. Gane en intimidad y perdí en vida social. Ese piso no tenia nada que ver con el de West Hill en Putney con el resto de la tropa. Era un piso de personas civilizadas que vivían ahí. Pero, como he dicho, gane en intimidad. Ya no tendría problemas para que Isabel pasase la noche conmigo, esa era la gran ventaja. Aunque también tengo que reconocer que cuando volvía del trabajo, los días que no quedaba con nadie me aburría un poco. Estaba acostumbrado a estar con gente, salir, dar una vuelta…

Del trabajo de repartir propaganda poco que contar. Pronto encontré otro pero lo que si recuerdo es el olor de la City.
No se donde escuche una vez que las zonas ricas de Londres huelen a café y las pobres a curry y es cierto, la City huele a café y bollería.
Aquel ajetreo a la hora del lunch y al cierre de las oficinas… las calles semidesiertas y de pronto se llenan de gente. Me encantaba.

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Cuando terminaba de repartir me iba a buscar empleo por bares y restaurantes que aunque cobrase menos por hora tendría contrato y, al menos, una comida.
Como Isabel trabajaba en Chelsea, busque por allí y pronto encontré uno.
Era en un restaurante pequeño en la cocina de ayudante y de friegaplatos, según las necesidades del momento.

De nuevo mi vida había dado un giro. Tenía nuevo trabajo, nuevo alojamiento más íntimo y solitario y alguien a quien todavía no llamaba novia pero con quien ya llevaba más de un mes. Parecía que las cosas se estabilizaban, que tendría un periodo de sosiego… pero cuando menos te lo esperas la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.