Le pregunte a Raquel si ella me podía aconsejar. Le expuse el caso:
A mi me gustaba más Camino pero se iba en dos días y seguro que esa noche no me la tiraba (perdón si queda un poco brusco…) por otro lado teníamos a la francesa (que ya se sabe la fama que tienen) y que se quedaba más tiempo y tendría más posibilidades pero me gustaba menos.
Lo que no quería era que se me escapasen las dos.
Raquel me miro negando con la cabeza y dijo “Anda que tu también… piénsalo cabecita” y se marchó. Eso no era un consejo!! Me había dejado igual. Seguía sin saber que hacer e iba de una a otra para ver si el destino decidía por mí.

Me vuelvo a Raquel y le ruego que me aclare un poco. Me responde que esta clarísimo y que si yo no lo veía ella no me lo iba a decir. ¡¿Clarísimo?! ¿Cómo podía ser que ella lo viese tan claro y yo no viese nada?

Al final me decidí por la francesa. Como se quedaba mas tiempo tendría más posibilidades. Camino, que vio que no le hacia caso, al poco rato se despidió y se marchó. Entonces yo fui a saco a por la francesa pero la francesa pasó de mí y no me comí un colín.

De vuelta a la residencia aproveché para sentarme en el bus nocturno junto a Raquel y le pregunte:
- ¿ Me puedes decir ahora cual era la decisión que debía haber tomado?.-Y me responde.
- Vamos a ver, que a veces pareces tonto,¿a ti no te gustaba más Camino?
- Si.
- Y Camino se va el miércoles, verdad?
- Si.
- Y tu crees que una chica que se marcha en menos de dos días, que tendrá cosas que hacer, gente de quien despedirse… va a ir sola a un club a ver a un chico, que además va con un montón de gente que ella no conoce, si no quisiese algo contigo?.
- No se…
- Pues claro atontao, ha venido solo por ti y tú coges y pasas de ella, no le has hecho ni caso en toda la noche y se ha tenido que volver sola a su casa… que me ha dado una penilla…
- Joder… pues ni había caído en eso… muy bien no he quedado, verdad?.
- Pues no, muy bien no has quedado…
- Y se puede saber por que no me la has dicho cuando te lo he preguntado?.
- Porque era algo que tenias que ver tú. La próxima vez elige lo que de verdad deseas aunque vaya a durar menos. Lo habrías pasado mucho mejor esta noche con Camino que haciendo el imbécil como has hecho y atacando a Marie que no se como no ves que pasa de ti.
- A si es que Camino…, no?
- Si, hijo, si…

Raquel tenía razón, la francesa pasó de mí esa noche y siempre y en cuanto a Camino, cuando rebobine y empecé a atar cabos lo que decía Raquel tenia su lógica pero nunca lo supe pues no la volví a ver.
En definitiva, de las opciones que la vida te ofrece, escoge la que de verdad te atraiga, la que desees y no la que creas mas fácil o mas a mano.
Quizá lo que de verdad deseas cueste más pero si lo consigues, al disfrutarlo, te resultara mucho mas satisfactorio y aunque sea mas breve será mas intenso.

Después de esta pequeña anécdota…
La residencia de Gloucester ya no existe, estaba como a mitad de la calle Queen’s Gate Terrace, una autentica preciosidad de lugar. En cuanto a las habitaciones el flaco y yo compartiríamos una, sus dos colegas, Rafa y Juan Carlos, otra y la chica, Cata (Catalina, este nombre ya existía antes del Duque) a otra habitación con una española.

Para la academia de ingles ya traían algo mirado de España pero para el trabajo les tuve que echar una mano. Cata y Rafa no iban a currar (poderoso caballero es don Dinero) pero el flaco y Juan Carlos si necesitaban un aporte semanal.
Les lleve a un sitio donde estuve trabajando hacia mucho tiempo, donde el personal iba y venia constantemente pero donde, para aumentar sus posibilidades de éxito, mejor que no entrase con ellos. El Marche!!.
Consiguieron trabajo los dos, era una buena época, y hasta octubre estuvieron vestidos de campesinos con sombrero de paja… el cachondeo que nos trajimos.

Todo esto, la nueva residencia, los nuevos compañeros y el trabajo en el Bonaparte me hicieron recuperar el ánimo y las ganas de exprimir de nuevo la ciudad.
Y como no hay dos sin tres, uno de mis mejores amigos en España convenció a sus padres para venirse una temporada. Yo le había sugerido que al acabar el curso se viniese para el verano y cambiase Salou por Londres.

Este individuo, uno de mis más mejores amigos hoy en día, se llamaba Carlos, natural de Zaragoza (otro mas…) y nos conocíamos de años veraneando en Salou por lo que pensé que si poníamos en practica las tácticas de la playa pero adaptadas a la ciudad del Támesis, el verano podría ser, cuando menos, entretenido.
Lo que le costó convencer a sus padres que quería venir para aprender el idioma, que era un viaje cultural y que yo había aprendido mucho ingles (vamos… bilingüe no, pero ahí rondaba…). Sus padres, que ya nos conocían, a él como si le hubieran parido (los dos) y a mi de verme crecer cada verano, no se creían ni una ni otra pero por no oírle y antes de que consumiese su paciencia aceptaron con la condición de que le querían de vuelta el 15 de agosto.

Cuando le telefonee a ver como iban las gestiones me confirmó la buena noticia y no solo eso:
-… y cuando les he dicho a estos que me iba a Londres contigo ha dicho Edu que se apunta, o sea, que vamos dos, ¿hay algún problema para dormir?, ¿tu te encargas, no?- y yo que me vengo arriba…
- ¡Que va a haber problemas!, a dos tíos los coloco en cualquier lao. Tú por eso no te preocupes. Eso si, tráete un chorizo o un lomo… ya sabes…, Ah! Y whisky y ron… ah! Y no olvides unos cartones de Fortuna…
- Dalo por hecho pero entonces tu nos buscas para dormir, no?
-Que si, hombre… no pasa nada… mira, tu a mi habitación y Edu a la habitación de unos colegas y al día siguiente encontramos algo fijo, no ves que en julio mogollón de peña se va y hay un huevo de habitaciones libres…

Y así quedo la cosa, con la cantidad de residencias que conocía, incluida en la que yo estaba, malo seria que no encontrase un hueco para dos…

El día de la llegada me acerqué a Heathrow. Había quedado con Carlos donde salen los pasajeros pero entre unas cosas y otras llegué tarde, el vuelo ya había aterrizado y allí no había nadie (que bien habría venido un teléfono móvil), me pongo a dar vueltas, pues en algún sitio tenían que estar, cuando al rato veo a Carlos todo sonriente acercándose a mi empujando su carrito portamaletas y a su derecha Edu, también sonriente, y a su izquierda Alberto, sonrisa profident y a un lado Cesitar y al otro Juan.
El muy cabrón se había venido con cuatro más!!!, eso si, los aragoneses silenciosos y discretos como ellos solos…
- ¡Hooombreee tío… cuanto tiempo!!- uno
- ¡Que poco te dejas ver maño…!!!!-otro, entre saludos y abrazos
- ¡Caa… creías que no íbamos a venir o que?!!- yo flipaba…
Medio aeropuerto se entero del encuentro…
- Hombre, que sorpresa… pero cuantos habéis venido!!- ya estaba metido en un embolao.
- Pues si,- dice Carlos- que al final nos hemos animado mas… y como ya no hemos hablado por teléfono no he podido avisarte… pero no pasa nada, tu controlas, no?

“¿Yo controlo?, yo te mato” pensé, ¿donde imaginaba que podría meter a cinco tíos así de improviso?. A uno o dos los acoplas como sea pero a cinco!!
Hoy en día, ya hombres hechos y derechos, con trabajo de verdad, no hay problema, pero en aquella época yo era el mayor, el responsable, con 24 años y de ahí hacia abajo hasta los 21.
Al menos traían los bolsillos lleno… llenos de pipas, que parecían loros! Solo tenían dos cosas, alegría desbordante y ninguna preocupación por el futuro más inmediato. En cuanto a dinero contante y sonante, no mucho contante pero si sonante, traían cuatro duros, pero como lo leéis, cuatro duros… todos estudiantes viviendo en casa y a costa de los padres. Os podéis imaginar… de los cuatro duros que tenían se gastaron tres en el billete de avión.

Por un lado pensaba “A ver como salimos de este embrollo” y por otro “pero nos lo vamos a pasar…”

Seguir leyendo, volver al índice